Esto ya lo había sentido, no es mi primera vez. Ser "primíparo" no es algo nuevo para mi, en primaria cambié dos veces de colegio y en secundaria otras dos. Ustedes dirán que no es el mismo sentimiento cuando llegas a la Universidad, y es verdad, pero les confieso; ya había estado en otra universidad.
Sin embargo, el sudor en las manos, la preocupación por llegar tarde a clase, la intriga al conocer a los profesores, el no encontrar a tus amigas de inducción y sentirte como una total y completa "primípara" sucede una, dos, tres y las veces que sean necesarias.
Esta vez, tomé la precaución de venirme muy temprano para no llegar tarde y ser de las últimas en entrar al salón; creo que me excedí un poco; veinte minutos antes de comenzar la clase ya estaba sentada afuera del salón y conté con la fortuna de encontrarme a una compañera de inducción, quien sorpresivamente ve la mayoría de clases conmigo.
El resto del día trascurrió con plena normalidad. Conocer a mis compañeros y profesores fué un proceso realmente fascinante y cada minuto me convencía más de la buena decisión que había tomado.
Llegar a la Universidad de San Buenaventura y con todas las posibilidades y beneficios que me están brindando es una bendición. Estoy totalmente convencida de mis capacidades, habilidades y también de mis debilidades. Así que muy ansiosa, orgullosa y dedicada voy a sacar mi carrera adelante, no solo ser una contadora, voy a ser la mejor contadora con una excelente calidad profesional y humana.
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